1 de marzo de 2015

No es para débiles

El amor es complicado. Ya sé, acabo de descubrir que el agua moja, pero muchas veces olvidamos que lo es, olvidamos que como todo lo que vale la pena, amar cuesta mucho, requiere esfuerzo, dedicación, paciencia y mucha voluntad. Creo que lo había mencionado antes, es que sigue siendo cierto, aún después de tantos años, después de tantas experiencias, después de tanta gente...

Estar enamorado, eso es fácil; basta con una sola mirada para que el más duro caiga rendido ante las redes de tan loco sentimiento, seguir enamorado, eso es difícil. Somos seres tan complejos que a duras penas podemos soportarnos estando solos, ahora imaginen poder congeniar con alguien más: aprender a vivir con lo que es el otro, a aceptarlo y a crear un camino con esa persona. No se asusten, todo vale la pena, es más la felicidad que la tristeza, son más las risas que las lágrimas (incluso para mí que lloro por todo).

No me arrepiento de las veces que amé, de las veces que entregué mi corazón, ni siquiera de las decepciones, todo me trajo aquí, todo me condujo al verdadero amor que es el que tengo ahora, amar a David es tan fácil y difícil a la vez. Pensarán que estoy loca, sin embargo no imagino mi vida sin su presencia, sin saber que está mi lado, que aún cuando me sienta sola él siempre estará.

Amar es de las cosas más complejas en el mundo, pero no le teman al amor, no tengan miedo al sufrimiento o a las posibles decepciones porque la dicha que trae a cambio no tiene comparación.

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