Quiero contarles algo interesante que me pasó hoy, bueno tal vez no es tan interesante, pero llamó mucho mi atención. Empecé mi día de buen humor, como acostumbro de un tiempo para acá, el caso es que estaba de buenas, despertar se sentía mejor que estar dormida. Me vestí, guardé mi almuerzo y con mis $1.800 pesos en monedas de $100, subí a un taxi colectivo; parecía un buen día, el clima estaba delicioso y llegaba a tiempo a la oficina.
Hasta ahí todo estupendo, pero a medida que transcurrió la mañana tuve cierto enfrentamiento con la única persona que puede hacerme sentir la más feliz e infeliz con solo una palabra. Discutimos (a nuestra manera), y mediante un acuerdo no hablado, decidimos no escribirnos más en lo que restaba del día. ¿Qué les puedo decir? Me sentí fatal, toda mi buena energía se evaporó y sólo quería regresar a casa, pero apenas eran las 10:00 am, aún faltaba mucho para irme a descansar. Sintiéndome del asco, pasé todo el día disimulando con una sonrisa, tratando de no llorar y mostrando la persona divertida que todos ven en el trabajo, funcionó, nadie notó que algo me desgarraba por dentro.
Ahora viene lo curioso, entre peor me sentía las personas a mi alrededor mencionaban lo bien que me veía hoy, no eran sólo hombres tontos tratando de halagarme, muchas mujeres mencionaron lo linda que era mi ropa, y cómo resplandecía cuando usaba colores más vivos; elogiaron mi maquillaje, mi cabello e incluso hasta mi sonrisa. Suena superficial, pero me hicieron sentir mejor, me hicieron recordar que hay más que malos momentos, que hay más que discusiones y que tengo la posibilidad de hacer sentir bien a cualquier persona aún si yo estoy hecha pedazos. Hoy recordé el efecto tan grande que pueden tener los demás sobre mí, sobre las personas que los rodean, porque por más triste que me sentía, no podía permitir que los demás me vieran así; primero porque no quería que se dieran cuenta de mi estado de ánimo, y segundo porque habría apagado la llama que todos mostraron tener hoy, después de todo es viernes y las personas siempre están felices.
Les dije que no era tan interesante, pero Dios tiene sus maneras de mostrarme que el mundo quiere que sonría, y en muchas ocasiones el mundo lo necesita.